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Juanita Albro

Estudiante de postgrado, Ingeniería Mecánica

Licenciatura en Ingeniería Mecánica,
     Instituto de Tecnología de Massachussets . . . . . . 1993
Maestría en Ingeniería Mecánica,
     Universidad de California, Irvine . . . . . . . . . . . . . . . 1999

Nacida en Colombia, Sudamérica, Juanita Albro se mudo a los Estados Unidos a la edad de 2 años. Sus dos padres eran doctores en Colombia, su padre cirujano y su madre psiquiatra. Su familia se instaló en El Paso, Texas cuando Albro tenía 8 años. Albro dice, ”El paso fue un grandioso lugar para Hispanos, porque allí se podía encontrar toda clase de influencias Hispanas.

Albro asistió a la escuela All-Girls en El Paso y se graduó siendo número uno en su clase. En la cena dada para las graduadas conoció a un reclutador del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). El era de El Paso y la convenció de postular y eventualmente de asistir a MIT. Su consejera de la escuela le había dicho a Albro que MIT no aceptaba mujeres — Albro probó que — estaba equivocada.

MIT fue un choque cultural para Albro. Ella había sido criada creyendo que nunca debería decir “no,” no debería hablar directamente ya que la apariencia era el recurso más importante que tenía una mujer. Su padre criticó su independencia, diciéndole que ningún hombre querría casarse con ella. Ella encontró que MIT era un mundo diferente — todos eran inteligentes, incluyendo las mujeres.

Después de graduación, volvió a El Paso a trabajar para una compañía contratista. Su novio y posteriormente su esposo, Dan, se mudo con ella. Los dos postularon para escuelas de postgrado en Los Ángeles y Albro decidió finalmente asistir a la Universidad de California, Irvine (UCI).

Actualmente Albro está en su sexto año en el Departamento de Ingeniería Mecánica de UCI. Su investigación se enfoca en encontrar los movimientos y las maneras óptimas de caminar para robots, los cuales simulan movimientos humanos. La utilización de dichos robots se espera para programas de rehabilitación de personas con limitaciones físicas, como víctimas de infartos, y para explorar diferentes alternativas en programas de movimiento en robots.

Juanita Vargas-Córdoba se casó con Dan Albro en 1996. Tienen un hijo de cuatro años.




¿Qué la hizo decidirse por una carrera en ciencias?

Albro: En tercer año de primaria, mi profesora me preguntó a que se dedicaban mis padres. Me dijo que yo era buena en matemáticas y ciencias y que se suponía que las niñas no eran buenas para esas materias, así que ella asumió que mis papás eran ingenieros. Soy una persona testaruda, así que cuando dijo que las niñas no eran buenas en matemáticas y ciencias, decidí que iba a ser buena en matemáticas y ciencias.

Mi papá solía decirme, “coses muy bien…serias un buen cirujano si fueras hombre.” Cosas como esas, sólo me motivaban a demostrar lo contrario.

AWIS: ¿Ha tenido algún mentor o modelos a seguir?

Albro: Creciendo en El Paso, tuve modelos feministas, pero ellas no eran las típicas feministas, ¡eran las monjas locales! La escuela que administraban no era parte de la Diócesis, así que el obispo no tenía autoridad para decirles que tenían que hacer. Se financiaban con la colegiatura y recaudando fondos (por ejemplo: haciendo rifas para comprar un autobús escolar). Desde ese entonces no ha habido hombres que me obliguen a seguir sus reglas, las monjas siempre estuvieron en plena libertad para seguir sus propias ideas y hacer las cosas a su manera. No puedo creer que esas mujeres, y en especial mujeres del clero, hayan tenido tanto poder.

Mi entrenadora, en cuanto a la manera de hablar y de expresarme en la escuela secundaria, fue también una modelo positiva. Créanlo o no, yo no solía hablar. Pero esta entrenadora creó un monstruo de mí, me enseño a expresarme y eventualmente fui la presidenta del grupo de debates, porque ella me hizo creer que yo podía hacer todo lo que quisiera.

Viví en la casa Rusa en MIT, una casa que enfatiza el hablar en ruso y aprender esta cultura. Había muchas casas con “temas” que podía elegir para vivir. La casa Rusa, en particular, tenia el mismo número de mujeres y hombres viviendo en ella y las mujeres eran las más fuertes. No permitían que nadie presionara a nadie y los muchachos estaban de acuerdo con esto; personalmente no creo que tuvieran otra alternativa. Todas estas mujeres estudiaron algo de ingeniería, desde materiales, aeroespacial hasta química. Ellas representaban una muestra muy diferente del ingeniero estereotipo; eran mujeres, y por encima de eso, eran muy fuertes. Nunca temieron a los desafíos o a lo que pensara la gente de ellas; sus propias opiniones eran las que contaban, y no eran para ganar la aprobación de otros. Si tenían que escoger entre fallar en algo o arrepentirse de no haber intentado, se iban por fallar en algo. Fue realmente inspirador poder ver esto.

AWIS: ¿Alguna vez ha tenido la experiencia de discriminación de raza o género?

Albro: Los muchachos de Ciencias de Computación en MIT una vez se enojaron porque las muchachas fueron aceptadas en la escuela con una menor puntuación en el examen SAT que la que se permitía para los hombres. La razón de tal permiso fue porque estudios mostraron que las mujeres que tenían menores puntuaciones en el SAT que los hombres realizaban lo mismo, si no mejor, en MIT que hombres con puntuaciones altas en SAT. Los profesores pusieron en un folleto que las mujeres, estaban, en promedio obteniendo mejores notas que los hombres y esto calló a los hombres por un tiempo. Las mujeres constantemente se tienen que probar por sí mismas, más que los hombres en la ingeniería, porque algunos hombres siempre subestiman las habilidades de las mujeres. Los hombres con frecuencia evalúan a las mujeres, no sólo académicamente, si no también emocionalmente, para ver que tanto pueden soportar y hasta que punto pueden llegar y si se dan por vencido. Esto ayuda a tener una fuerza de voluntad — y retroceder temprano y con frecuencia.

Escuche a personas decir, tanto hombres como mujeres, que conseguí asistir a MIT porque soy mujer, porque soy Hispana o ambas. Respeto a las personas que tuvieron el valor de decírmelo cara a cara, hasta cansarme de recitarles mi curriculum vitae de la preparatoria. Algunas personas creen que el cielo es verde e ignoran cualquier hecho que indique lo contrario. Todavía me duele pensarlo, pero lo que usted necesita recordar es que nada cambia el color del cielo, o el hecho de que la tierra gira al rededor del sol. E pur si muove, tal como dijo Galileo —- y aún se mueve. Mucha gente no quiere creerle, sin embrago, esto no significa que sea falso, sólo no popular. Otro de mis comentarios favoritos-estúpidos es cuando la gente dice que no es natural que mujeres estén en un campo científico. Me gusta puntualizarles que no es muy natural el cepillarse los dientes todos los días y utilizar un sanitario bajo techo, pero no veo que la gente deje de seguir estos hábitos.

Cuando estuve trabajando, después de la universidad, antes de decidir volver a la universidad para obtener un postgrado, me encontré con hombres que tuvieron problemas con mujeres de carácter fuerte. Uno de estos hombres trabajó conmigo, me trataba de una manera muy condescendiente, llamándome “juanita, querida….” El mismo hombre me quiso decir que yo necesitaba encargarme menos de mi relación con mi esposo. Afortunadamente la gente de autoridad en esa compañía estaba consciente de mis habilidades y no me trataron diferente por ser mujer. ¡Irónicamente, esas personas eran los hombres mayores, más tradicionales!

AWIS: ¿Qué (o quién) fue su mayor ayuda a enfocarla hacia el campo científico?

Albro: Mi maestra de tercer año de primaria, quien me dijo que la niñas no eran buenas en ciencias y matemáticas.

AWIS: ¿Qué (o quién) fue su mayor ayuda en mantenerla en el campo científico?

Albro: Yo me mantuve ahí. Es esa obstinación y contradictoria cualidad mía. Cuando tantas personas me dicen que no puedo, les tengo que demostrar que si puedo y que las mujeres pueden. Mi mamá ha sido también una inspiración porque ella es una mujer profesional en un trabajo no-tradicional (Psiquiatra).

AWIS: ¿Qué (o quién) fue su peor obstáculo al entrar al campo científico? ¿Cómo venció esta barrera?

Albro: MIT atrae muchas personas estupendas, cada uno fue “lo mejor” en sus respectivas escuelas. Fue muy difícil competir con todos los “grandes”. Fue muy difícil disminuir mis estándares. Tuve miedo de fallar. No pensé que pudiera competir con todos ellos y obtener “A.” Había sido buena estudiante por tanto tiempo que esta vez quise descuidarme y hacer otras cosas. Al recordar lo sucedido, me arrepiento de no haber puesto más empeño.

AWIS: ¿Qué le gustaría ver que cambie, en cuanto a preparación para las profesiones de ciencia en la actualidad?

Albro: Me gustaría ver niños(as) alentados desde más pequeños. Si hubiera clases sólo para niñas, en las cuales aprendieran a desmontar cosas, como funcionan los autos y como construir cosas, creo que estarían menos inhibidas. A las niñas no les gusta cometer errores, especialmente en frente de los niños, así que la mayor cantidad de habilidades que aprendan sin niños alrededor, será mejor. En general, nosotros como sociedad tememos cometer errores, pero la experimentación científica es inherente a prueba y error, a cometer errores y aprender de ellos. Debemos ser más tolerantes de los errores.

Debemos animar a personas de todas las edades para ser creativas y “fuera de un cubo.” Esperan que las mujeres por naturaleza cosan y tejan. Sin saberlo, están usando conceptos matemáticos increíblemente complejos al seguir patrones y crearlos. “Si usted puede seguir un modelo de tejido, usted puede escribir un programa de computación.” ¿Entonces por qué a las mujeres no se les da el reconocimiento que se merecen por estar en disposición para pensar creativamente y aplicar conceptos matemáticos complejos? En cambio, a las mujeres les inculcan que "no son buenas en matemáticas y ciencias", como me lo dijo mi profesora de tercer año de primaria. Esta es una tendencia que nuestra sociedad necesita romper.

También me gustaría ver a más minorías perseverar carreras en ingeniería. Hay muy pocos estudiantes de color en ingeniería a nivel de grado en la Universidad de California, Irvine.

AWIS: ¿Cómo cree que estudiantes de grado y postgrado pueden ayudar a incrementar el número de mujeres en busca de títulos científicos y ultimadamente carreras?

Albro: Estudiantes de grado y postgrado pueden ayudar como mentores a la juventud femenina. Podrían ofrecer cursos para mujeres que sean "solo para mujeres" que las anime a emprender cerca de áreas en las cuales usualmente temen afrontar, por ejemplo, cambiar el aceite del auto, desarmar una computadora y volver a armarla, darles la oportunidad de desarmar algo para ver como funciona. Los estudiantes mayores también pueden animar a las estudiantes jóvenes a cometer errores y no proveerles la respuesta correcta hasta después que hayan probado sus medios de darla; darles la oportunidad de destruir algo sólo para ver como funciona. Las muchachas, con frecuencia, temen demasiado destrozar algo; sólo creen que deben ser niñas buenas, lo cual incluye no romper cosas. Si ellas aprenden que romper las cosas está bien, que cometer errores está bien, entonces puede que ya no tengan temor de acechar las cosas que les interesan.

AWIS: ¿Qué la influyo a perseverar un postgrado?

Albro: MIT fue difícil. No creí que fuera a regresar a la universidad. Después de MIT, trabajé con una compañía contratista de defensa en El Paso, Texas por unos años. Pero después de un tiempo, quise volver a estudiar, necesitaba ejercicio mental. Mi plan era obtener una maestría y luego apoyar a Dan mientras el estudiaba de nuevo. Las matemáticas me sedujeron, estaba tomando una clase grandiosa de robótica, la cual me involucró de una manera muy interesante en matemáticas. Entonces me dieron un puesto en el laboratorio de robótica. Otro individuo en este laboratorio, Scott, mencionó la idea de obtener un doctorado. Le dije que Dan y yo teníamos el trato de que cuando yo obtuviera mi maestría, lo apoyaría en su estudio. Pero realmente yo estaba disfrutando el trabajo que estaba haciendo y Scott me dibujó un esquema del tiempo para obtener mi doctorado y no parecía mal. Así que Dan y yo discutimos esto y decidimos que yo continuaría hasta terminar mi doctorado. No tengo metas precisas de lo que haré con éste, ¡seré la mamá más calificada y capacitada de todos los tiempos! Fui exitosa en la escuela de nuevo, en realidad disfruto la investigación, así que me decidí por ella. Lo hice por mí, porque era lo que quería. Esto me hace muy feliz.

AWIS: ¿Cómo equilibra sus compromisos personales y profesionales?

Albro: Mi esposo y yo nos casamos durante el periodo en que yo no estaba estudiando. Sin embargo, tuvimos nuestro hijo durante mi postgrado. Esto ha funcionado bien porque mi horario es muy flexible. Como una estudiante de postgrado puedo estar en casa cuando lo necesito. Significa que me tardaré un poco más para alcanzar mi título, pero mi hijo me ayuda a apreciar y valorar mi investigación y mi trabajo por fuera. El balance es muy importante en todas las etapas de la vida, porque la vida es hoy, no algún día en un futuro cuando haya finalizado mi título. También creo que ayuda a darme tiempo cuando no estoy pensando para nada en mi investigación, así que puedo tener una perspectiva fresca cuando vuelvo al trabajo.

AWIS: ¿Cuál fue la reacción de su familia cuando decidió perseverar una educación científica?

Albro: Mis papás son doctores, así que ellos aprecian el campo científico. Mi papá me envía mensajes mezclados. Por un lado me dice que debo hacer lo que me gusta, pero por otro lado me dice que debo ganar más dinero. Su manera de halagarme es: “estuvo bien para una mujer” o “lo hiciste como un hombre.” El me quiere decir que esta orgulloso, pero la manera en que lo dice es muy complicada.

AWIS: ¿Pueden mujeres que deseen empezar en su campo contactarla como asesora?

Albro: Si. Me pueden encontrar vía correo electrónico en: juanita@eng.uci.edu.